Validación de daños por incendio en las islas del Delta del Parana -Rosario-

El Ing. Agr. Néstor Di Leo, quien forma parte del Grupo de Investigación en Gestión Territorial del IICAR-FCAUNR, se encuentra trabajando como parte de un equipo multidisciplinario, conformado por Ingenieros, Abogados y expertos en Ecología, para relevar y validar los daños causados por los incendios antrópicos en la zona del delta frente a la ciudad de Rosario.

En el Día Mundial del Ambiente que se celebró el viernes, la Universidad Nacional de Rosario y la Municipalidad de Rosario firmaron un convenio para desarrollar en forma conjunta programas y proyectos de cooperación y complementación de carácter científico, técnico y de investigación en el área ambiental.

La primer medida a implementar a partir de este acuerdo es la realización de un monitoreo por imágenes satelitales, drones y datos meteorológicos de la actividad de las islas para prevenir incendios y demás daños ambientales, como así también en otras zonas que resulten de interés.

Es así, que con la coordinación del observatorio ambiental de la UNR,  el personal del grupo recibe la invitación a participar, y propone un trabajo consistente en un monitoreo dinámico y uno de menor periodicidad.

El más dinámico consiste en el estudio puntual de los focos de incendio, e implica dos etapas: relevamientos diarios con datos satelitales térmicos, y validación y ajuste geométrico de las áreas quemadas.

Para la primera etapa se emplean datos satelitales provenientes de los sensores MODIS y VIIRS, a bordo de las misiones Terra, Aqua, Suomi-NPP y JPSS-1, del programa FIRMS (Fire Information for Resource Management System) de la NASA (EEUU). Este set de datos se consolida y publica diariamente, pero hay faltantes de información en días con cobertura nubosa, ya que el sensoramiento remoto satelital de tipo termal adolece de esta limitación. Los focos de calor que hayan podido ser detectados quedan marcados con un punto en los mapas diarios. Esta tecnología debe ser validada ya que la resolución de las cámaras y algunos factores tecnológicos, pueden ocasionar falsos positivos. La segunda etapa implica precisamente esto, además de la validación de la ocurrencia de estos focos, a la par que se precisan otras situaciones clave, como extensiones, zonas afectadas, parcela en donde se originó el foco, etc. Para esto se utilizan drones de ala fija, que permiten volar sobre áreas más extensas con mucho detalle. Toda esta información sirve para conformar estructuras probatorias, con la finalidad de ser empleados en etapas y procesos judiciales posteriores.

El segundo componente de la propuesta, de menor periodicidad, consiste en evaluar la combustibilidad de los pastizales y de otras estructuras florísticas que se encuentren en el humedal. Esto se hace estimando el contenido de humedad de la biomasa vegetal usando imágenes multiespectrales que poseen canales en el infrarrojo medio de onda corta, mediante distintos índices espectrales específicos. Este monitoreo poseerá una frecuencia semanal o quincenal y busca seguir el curso temporal de la condición de combustibilidad para determinar momentos y umbrales críticos, que dan la posibilidad de anticipar y/o prever próximos incendios. La finalidad es, por un lado conocer la dinámica estacional o causal que posea la condición de combustibilidad; y por otro emitir alertas que permitan preparar la infraestructura de combate de los focos de incendio con la antelación necesaria para mejorar la eficacia. Para este segundo componente se emplean datos de las misiones ópticas Landsat 8 (EEUU), Sentinel 2 A/B (UE), y radares de apertura sintética como los que se hallan a bordo de las misiones Cosmo-Skymed (Italia), Sentinel 1 A/B (UE) y SAOCOM 1 A/B, estos últimos de origen nacional.

 

 

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